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Perros de niebla: juventud a la intemperie ( 2025)

Javier busca, con desesperación, un equilibrio emocional. Su mascota —su única compañía real— lo acompaña por un sendero de ternura y tranquilidad, especialmente en los momentos en que logran compartir sin palabras. Sin embargo, al dejar atrás los últimos rastros de su adolescencia, se ve forzado a retomar su papel de adulto joven que intenta sobrevivir en un contexto hostil, plagado de carencias afectivas, económicas y sociales.

Un punto de quiebre llega cuando su hermano le entrega un revólver Smith & Wesson .38 Special, involucrándolo en tareas urbanas peligrosas. Desde ese momento, Javier experimenta una transformación: el arma se convierte en símbolo de seguridad y de autovaloración. Con ella en la cintura, asume un nuevo lugar en su entorno social, donde las celebraciones se convierten en espacios de validación masculina, respeto forzado y —al mismo tiempo— rechazo silencioso de quienes comprenden el error de armar a un joven vulnerable.

La película propone una exploración cruda y sensible de un personaje desprovisto de referentes adultos. Javier canaliza su necesidad de afecto a través del poder, de los objetos y de una amiga que lo mantiene en la zona de la amistad. Ella, aunque encuentra afinidades con él, lo percibe como inestable, pero le ofrece una cercanía ambigua, cargada de ternura, complicidad y distancia emocional.

La fotografía de Perros de Niebla nos sumerge en una Bogotá fría, gris, casi fantasmal. Los paisajes naturales, sobrios y nebulosos, se convierten en refugio para Javier. En esos escenarios encuentra algo parecido a la paz: memorias familiares, fragmentos de calidez, instantes de respiro. Como lo hace Tarkovski en Stalker, aquí la naturaleza —el agua, el viento, la niebla— actúa como manto protector, como espacio de redención efímera.

El componente onírico no se detiene allí. La figura del perro, recurrente a lo largo del relato, adquiere una dimensión simbólica: se presenta como presagio de un evento trágico que marcará el destino del protagonista. Será Javier quien deberá enfrentar las consecuencias de sus elecciones, sin guía ni red.

Perros de Niebla es un retrato íntimo y sutil de una juventud extraviada entre la necesidad de afecto y la seducción del poder. Un film que, más allá del relato individual, expone una herida colectiva: la de los jóvenes que crecen solos en medio de la violencia y el frío urbano, buscando protección donde solo hay vacío.

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