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BOGOSHORTS 2025: cuando el corto deja de ser pequeño y la ciudad aprende a mirar

Por Jenny Marcela Rodríguez

En su edición número 23, el Festival de Cortos de Bogotá volvió a demostrar que el cortometraje no es un formato menor ni un ensayo de algo que vendrá después, sino un territorio autónomo, vivo, incómodo y profundamente político. Durante ocho días, Bogotá se convirtió en una constelación de pantallas, cuerpos y conversaciones donde el cine se mezcló con la memoria, el humor, la música, el graffiti, la historia y el futuro.
Como lo ha dicho su director y fundador, Jaime E. Manrique, BOGOSHORTS parte de una convicción radical:

“Los enanos son y somos todos esos que pensamos que los cortos son un camino para contar nuestras historias y que esperamos dejar de ser enanos para convertirnos, a veces, en narradores audiovisuales mucho más poderosos”.

Esa idea, humilde y ambiciosa al mismo tiempo, atraviesa todo el festival.

Algo importante a destacar es que BOGOSHORTS no ocurre solo en salas de cine: ocurre en la ciudad. Está presente en espacios comunitarios, plazas, barrios, muros y plataformas digitales. La programación es una cartografía afectiva donde el cine dialoga con otras formas de expresión.

Y como parte de esos diálogos hay que destacar la alianza con el Festival de Locarno que volvió a dejar claro que el cortometraje es cine en estado puro. Curada por Enrico Vannucci, la selección conectó a Bogotá con uno de los epicentros del cine autoral mundial, reafirmando que el corto es un formato valioso, autónomo y fértil, tanto para cineastas emergentes como consagrados.

Volviendo a las palabras de Manrique, “los enanos empezaron pequeños”, Cortofilia fue una arqueología emocional del cine colombiano. Volver a los primeros cortos de cineastas que hoy estrenan largometrajes en Cannes, Toronto o Locarno no es nostalgia: es pedagogía cinematográfica. Es entender que el cine se hace a fuego lento, ensayo tras ensayo. Es motor para que los cineastas en formación y aquellos apasionados por el séptimo arte den sus primeros pasos.

De particular gusto para La Matarina fue Viva la ciudad: graffiti. Siempre presente como gesto político, rito juvenil y memoria urbana. Desde el documental hasta la animación, los cortos demostraron que la ciudad también se filma desde abajo, desde lo ilegal, desde la pulsión de dejar huella. Reír también fue un acto de resistencia. En alianza con el Festival Humor en Corto del País Vasco, la risa ocupó el Teatro El Ensueño como un lenguaje cinematográfico serio, capaz de pensar el mundo desde el absurdo y la ternura. En tiempos de crisis sonreír es arma y escudo.

Para la nostalgia tuvimos 40 años de Volver al futuro -delatando la edad de quienes escribimos acá-, pero esa Noche Frankenstein tuvo su momento de gloria con Las 1280 Almas, se convirtió en una extensión sonora de los cortos, brindó un gesto de identidad: rock mestizo, memoria barrial y fiesta lúcida que dialoga con el espíritu del cortometraje. Así como BOGOSHORTS entiende el cine como un acto colectivo y urbano. Cuando Las Almas suenan en el festival, la ciudad no solo asiste al cine: se reconoce a sí misma, se sacude el polvo y confirma que el arte —cuando es honesto— también puede ser un ritual de pertenencia.

Pero todo lo bueno tiene un final, o un continuará. Las Santa Lucías entregadas este año no premiaron solo técnica o estilo, sino miradas. Cada obra ganadora es una forma distinta de habitar el presente.

Les dejamos el listado esperando que más temprano que tarde se puedan reencontrar con estos enanos:

Ganadores Competencia Nacional

Santa Lucía a Mejor Cortometraje de Ficción Agachar el rostro – Camilo Medina Noy (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje Documental Mi viche todo el día – Juan Camilo Moreno (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje de Animación Una vez en un cuerpo – María Cristina Pérez (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje Experimental Preguntas frecuentes – Sofía Salinas Barrera (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje Periodístico  DebtorsAndrzej Danis (POLONIA)

Santa Lucía a Mejor Videoclip Sígueme (Xiuhtezcatl y Renata Flores) – Juan Felipe Zuleta (PERÚ)

Santa Lucía a Mejor Dirección Mauricio Maldonado por Un aparato para detectar fantasmas (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Guion Oiyi Kan por Muchas, muchas gracias (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Fotografía Juan Manuel Corredor por Luz de luna (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Dirección de Arte Enrique  Rodriguez  por  The  place  where  everything  begins  and  ends (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Montaje Laura María Rodríguez por Pudor ante el asalto de los ojos furtivos (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Diseño Sonoro Duban Pinzon por La habitación del macho cabrío (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Música Mauricio Prieto por Tuktu, Padre Maíz (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Afiche George Gallardo  Kattah  por  Spare me (The plot in you) (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Actor Protagónico Henry Garzón por Malas posturas (COLOMBIA)

Santa Lucía a Mejor Actriz Protagónica Marleyda Soto por La Mona (COLOMBIA)

Ganadores Competencia Internacional

Santa Lucía a Mejor Cortometraje de Ficción AgapitoArvin Belarmino y Kyla Romero (FILIPINAS, FRANCIA)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje Documental Os Arcos dourados de Olinda – Douglas Henrique (BRASIL)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje de Animación La vie avec un idiot – Theodore Ushev (FRANCIA)

Santa Lucía a Mejor Cortometraje Experimental A brighter summer day for the Lady AvengersBirdy Wei-Ting Hung (ESTADOS UNIDOS, TAIWAN)

Santa Lucía a Mejor Videoclip Man made of meat (Viagra Boys) – Daniel Björkman (SUECIA)

Ganadores Competencia F3-Fanático Freak Fantástico y Competencia Realidad Virtual (VR)

Ganador Competencia F3 Fanático Freak Fantástico Los murciélagos han abandonado el campanario – Alfonso Bernal y Manuel Bernal (ESPAÑA)

Ganador Competencia Realidad Virtual – VR La fille qui explose – Caroline Poggi y Jonathan Vinel (FRANCIA, GRECIA)

Ganador Competencia Conexión Arame farpado – Gustavo de Carvalho (BRASIL)

Ganador Premio del Público Los pliegues de la falda – Blanca Muñoz Avila (COLOMBIA)

Mejor Largometraje Colombiano del año Un poeta – Simón Mesa Soto (COLOMBIA)

La emoción que deja esta edición no es nostalgia: es expectativa. La sensación de que algo —otra vez— está por comenzar. Que nuevos “enanos” ya están filmando, escribiendo, animando, montando, soñando.

Y que, como cada diciembre, Bogotá volverá a convertirse en un lugar donde el cine no se mira de lejos, sino que se vive, se discute y se siente.

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