Por Jeison Andrés Cardona
La puesta en escena del director Heiner Goebbels es una propuesta contemporánea donde se mezclan representaciones artísticas como la danza, la poesía, la música; es una mirada desde las ruinas del teatro, como el mismo director la ha denominado. Sin embargo y ante las múltiples posibilidades, la obra no tiene un mensaje directo, sino que es un sinnúmero de interpretaciones, porque también el Goebbels afirma que cuando alguien le dice después de un estreno que no entendió nada, para él es un halago, porque no es una narración crónica ordenada, sino la posibilidad de interpretación para el lector.
De esta manera, más que ruinas se da realce a los objetos que están por el revés de la escena. En el teatro, en la ópera y en cualquiera de las artes visuales, el espectador se detiene en el frente, en lo que se representa de forma figurada o abstracta; no obstante, por detrás hay una cantidad de elementos: puntillas, grapas, dobleces, tarimas, refuerzos, esqueletos que nadie observa y menos valora, pero que, sin ellos, con todo y su poca gloria, son absolutamente necesarios para que la obra se pueda contemplar.
Asimismo, la ropa y los objetos en general; casi siempre, tienen un revés, un lado oculto que no se ve y que interesa que no se vea, en esa cara oscura se encuentran las costuras, los patrones que no importan, que no son parejos; porque lo que interesa es el frente; si ahí la cosa se ve bien, el revés nunca va a tener protagonismo. Pero sin lo de atrás no hay objeto, sin eso que no se aprecia, simplemente no hay objeto que apreciar.
En este mismo sentido, en la escena, lo que se apreció algún día también va a la buhardilla, al cuarto de las enjalmas, y allí el objeto sufre un proceso de olvido. Lo que está en el revés ni se recuerda, lo que está por delante se olvida. Esta obra juega con esas dos realidades y, de una forma mística, presenta secuencias que van entre lo cosmético y lo caótico, dejan ver lo que nunca se vio o lo tuvo un momento de gloria, pero que se desusó con la llegada que objetos nuevos: modernos y llamativos. Los juegos de personas, tarimas, estructuras, telones y luces presentan momentos que van de lo artificial a lo natural del arte en una danza contemporánea que focaliza a lo que nadie ha dado foco y a lo que se dejó de enfocar.
Por detrás del palco escénico, de una forma imperceptible, se despliega una danza de tramoyeros, que van, vienen, cargan, sostienen, llevan, traen, con una precisión milimétrica, en los tempos de la música, en los momentos de los actos, para que actores, cantantes, bailarines, declamadores se destaquen y luzcan ante el auditorio. Pero a los de atrás nadie los ve y por eso no se los recuerda. Esta escenificación visibiliza a los invisibles del teatro; objetos y personas que están por revés de la escena.
“Lo que está en el revés ni se recuerda, lo que está por delante se olvida”.
FICHA ARTÍSTICA
Pieza de teatro performance: Do you remember do you not I don’t
Creación y dirección: Heiner Goebbels
Dramaturgia: Matthias Mohr
Video: René Liebert
Asistencia de dirección: Camila Hernández
Diseño sonoro: Benjamín Calais
Iluminación: Stanley Aguilar
Músicos: María Angélica Valencia, Sebastián Rozo, Mauricio Ramírez, Diego Manrique, Edgar Marun, Juan Manuel Jaramillo Llano
Performers: Alejandra Adarve, Gabriel Amaya, Ana Contreras, Sara Correa, Emerson Guetta, Esteban Mora, Javier Seijas, Claudia Sánchez
Curaduría y producción artística: Santiago Gardeazábal
Producción general: Pablo Restrepo
Producción: Nova et Vetera
Coproducción: Centro Nacional de las Artes y Nova et Vetera