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Tres verdades, una herida: el tríptico humano de Después del frío

Por Carlos Corredor

Después del frío (Colombia, 2025) reúne tres narraciones que abren una ventana a las complejidades de la realidad colombiana: la de un ganadero, la de un exmilitar y la de un líder social. Cada relato permite comprender cómo funciona ese entramado de violencias que, para muchas personas, sigue siendo ajeno o incluso inconcebible, en un país que aún se resiste a aceptar que la paz no ha llegado del todo.

No es la primera vez que un relato se construye desde múltiples voces. En la ficción literaria es común utilizar esta estrategia: William Faulkner, en su novela Santuario (1929), presenta un mismo hecho desde distintas perspectivas, donde cada sujeto lo experimenta y lo interpreta según su vivencia. La hermenéutica de los hechos —es decir, quién tiene la razón o quién posee “la verdad”— siempre ha sido motivo de debate.

A nivel cinematográfico, Rashomon (1950) de Akira Kurosawa representa un hito en esta tradición: varios personajes ofrecen versiones distintas de un acontecimiento trágico, y cada relato está marcado no solo por su punto de vista, sino también por la necesidad de justificar, proteger o manipular su verdad. Esa estructura múltiple y ambigua también está presente en Después del frío.

El documental de María Jimena Duzán propone una narrativa cercana a los hechos oscuros del conflicto colombiano. Aunque las voces de víctimas y victimarios conviven y se tienden la mano, el perdón —aun cuando se geste una forma de reparación— se muestra lejano, difícil de aceptar de corazón. La película no impone una verdad única, sino que permite el encuentro entre versiones y contradicciones, reconociendo que el dolor y la memoria no son planos ni absolutos.

Este documental construye un panorama tríptico que confronta al espectador con temas clave: la verdad, la impunidad, el poder, el reconocimiento y los límites de la reconciliación. Después del frío no busca respuestas definitivas. En cambio, nos deja habitando preguntas urgentes: ¿se puede hablar de paz sin memoria? ¿es posible el perdón sin justicia plena?

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