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Sylvia Falcón: una voz lírica al servicio de los Andes

Sylvia Patricia Falcón Rojas es una soprano de coloratura peruana, con dominio de virtuosismos vocales y un amplísimo registro que va desde el do central (C4) hasta el fa sobreagudo (F6). Posee una voz ágil y limpia, lo que le permite interpretar con solvencia papeles de prima donna en las óperas occidentales. No obstante, Sylvia es más que una cantante virtuosa: es la unión entre la técnica depurada y la tradición ancestral de los Andes.

Su estilo, conocido como lírica andina, es tan impresionante como conmovedor. Con una extraordinaria capacidad vocal de tres octavas y media, Falcón interpreta música tradicional andina con técnica operática occidental. Es como si la lírica —que se estudia en las escuelas de música clásica— se pusiera al servicio de lo ritual y lo ancestral. Así, más que una interpretación, su canto es una oración: vuela tan alto como el cóndor y tan veloz como el águila.

Como antropóloga, Sylvia reivindica la música andina no desde el dolor de la nostalgia, sino desde la alegría de la esperanza. Canta en quechua y en español, y reinterpreta huaynos, yaravíes y cantos ancestrales con una estética operática que dignifica y eleva estas expresiones populares al ámbito del arte culto.

A menudo se la compara con la legendaria Yma Sumac. Aunque Falcón cubre el mismo rango vocal que la icónica soprano, se adentra también en géneros y repertorios que Sumac nunca exploró. Además, mientras la fama de Sumac eclipsó en ocasiones a los compositores de sus obras, Sylvia Falcón se esfuerza por visibilizarlos. En sus conciertos, siempre destaca y reconoce el trabajo creativo detrás de cada pieza, recordando que, aunque el intérprete es la cara visible de una canción, el compositor es el genio entre bastidores. Esa conciencia artística y esa voluntad de exploración hacen de Sylvia una intérprete integral.

Cada uno de sus proyectos discográficos es, además, una propuesta reflexiva de diálogo intercultural, donde se conjugan la precisión técnica, la belleza vocal, la investigación y la memoria. Por todo ello, Falcón es una voz digna de retumbar en las cumbres de los Andes y de arrullar los hogares de bahareque y piedra que se aferran a las lomas de la montaña.

 

La “Matarina”, en la versión de Sylvia Falcón

La expresión “matarina” no tiene una significación literal, pero es símbolo del festival cajamarquino. Más que una canción, es una representación cultural que enarbola el orgullo andino y reviste la tradición regional de picardía y alegría. En la versión de la soprano peruana Sylvia Falcón —con arreglos de Pepe Céspedes y producción de Juan Carlos Fernández— se logra una fusión entre lo tradicional y lo contemporáneo. El resultado es una verdadera obra de arte que se engalana con la elegancia y la fuerza vocal de Falcón, sin perder el humor y la chispa propios de los pueblos andinos. ”

 

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