Por Jenny Marcela Rodríguez
*Fotografía tomada en la presentación de Iberfest. De izquierda a derecha: Edward Venero, Andrés Bayona, Guillermo Arturo Gómez Mata, Gabriela Sandoval, y Juan Antonio Viga; en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Hay noticias que parecen institucionales hasta que se miran de cerca. Esta es una de ellas. La firma de IBERFESTS, la nueva red que reúne a once de los festivales de cine más influyentes de Iberoamérica no es solo un acuerdo entre organizaciones, es un gesto político, una forma de decir que el cine de esta región no quiere seguir operando como una suma de esfuerzos aislados.
El anuncio tuvo lugar el 20 de abril en el marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara. El contexto no resulta menor. Guadalajara ha sido durante décadas un punto de encuentro para el cine latinoamericano. Allí, entre proyecciones, conversaciones y mercados, se selló una alianza que busca cambiar las reglas del juego.
La premisa es clara: dejar de ser islas. Construir continente.
Dentro de ese mapa que empieza a reconfigurarse, Colombia no ocupa un lugar periférico. Todo lo contrario. El liderazgo de la red recae en Andrés Bayona, director del Bogotá International Film Festival, quien asume la presidencia del consejo de IBERFESTS. La designación no responde a un gesto simbólico. Es el resultado de una trayectoria que ha logrado posicionar a Bogotá dentro del circuito internacional del cine.
Desde su creación en 2015, el BIFF ha construido un modelo que combina curaduría exigente con formación de públicos. Su programa, BIFF BANG! ha funcionado como un laboratorio donde el cine no solo se exhibe, sino que se discute, se aprende y se transforma. Esa apuesta ha permitido que el festival dialogue con escenarios como Cannes, Berlín o Venecia sin perder su identidad local. Ahora, esa experiencia se traslada a una escala mayor. La ciudad deja de ser anfitriona para convertirse en articuladora. Bogotá ya no solo recibe cine. Lo conecta.
Una red que busca operar en serio
La palabra “red” suele aparecer en discursos culturales con más frecuencia que resultados concretos. IBERFESTS intenta romper con esa inercia. Su creación no se limita a un intercambio simbólico entre festivales. Plantea una estructura de trabajo que incluye programación, logística, sostenibilidad, formación, industria, financiación y comunicación .
El objetivo es construir criterios comunes que permitan una circulación más fluida de películas, creadores y profesionales del sector. En otras palabras, crear condiciones para que el cine iberoamericano no dependa exclusivamente de los grandes circuitos globales.
En un contexto donde la distribución sigue concentrada en pocas manos, esta alianza aparece como una estrategia de resistencia. No busca competir con Hollywood en sus propios términos por lo que propone un modelo en donde la colaboración tenga peso real.
IBERFESTS reúne a once festivales que, por sí solos, ya representan nodos clave dentro de la industria audiovisual. Juntos, configuran una red con capacidad de incidencia.
La lista incluye al Festival Internacional de Cine en Guadalajara, el Festival de Cine de Málaga, el Santiago Festival Internacional de Cine y el Festival de Cine de Lima. A ellos se suman el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el BAFICI, el Festival do Rio, el FICUNAM, el Festival Internacional de Cine de Morelia y la Mostra Internacional de Cinema em São Paulo.
En conjunto, estos espacios reúnen públicos, industria, crítica y formación. Son lugares donde el cine se legitima, pero también donde se arriesga. La creación de IBERFESTS no borra sus diferencias. Las articula.
Circulación: la palabra clave
Si hay un concepto que atraviesa toda la iniciativa es la circulación. Las películas iberoamericanas enfrentan un problema recurrente: logran reconocimiento en festivales, pero no encuentran rutas sostenidas de exhibición.
IBERFESTS busca intervenir en ese punto. La red pretende facilitar el tránsito de obras entre países, generar nuevos circuitos de distribución y ampliar las posibilidades de encuentro entre creadores y públicos; esto implica pensar el cine más allá del estreno, acompañar las películas en su recorrido y reconocer que una obra no termina cuando se proyecta por primera vez.
bajo esa premisa los festivales cumplen una doble función. Por un lado, operan como vitrinas para la industria y por otro, funcionan como espacios de comunidad. IBERFESTS intenta sostener ambas dimensiones: la red propone fortalecer el ecosistema audiovisual en su conjunto. Esto incluye a directores, productores, técnicos, distribuidores y programadores. Pero también incluye a los espectadores.
Sin público, el cine pierde sentido.
En este punto, la iniciativa dialoga con una pregunta de fondo: ¿qué tipo de cine queremos ver y desde dónde lo vemos? La respuesta no se construye de manera individual. Requiere espacios de encuentro.
Un consejo que marca el rumbo
Además de la presidencia del BIFF, el consejo de representación de IBERFESTS incluye a los directores de festivales en Guadalajara, Lima, Santiago y Málaga. Este equipo asume la tarea de guiar la primera etapa de la red que trasciende el coordinar agendas y busca definir una visión: construir confianza entre instituciones que, hasta ahora, operaban de manera autónoma.
El reto no es menor. La cooperación cultural suele enfrentar tensiones internas. Diferencias de presupuesto, enfoque o contexto pueden generar fricciones. La clave estará en la capacidad de sostener el diálogo.
Bogotá como nodo, no como excepción
El liderazgo de la capital colombiana en este proceso tiene implicaciones que van más allá del sector audiovisual. Habla de una ciudad que ha logrado posicionarse como punto de encuentro cultural.
La consolidación del BIFF como referente internacional no ocurrió por accidente. Responde a una apuesta sostenida por la calidad, la formación y la conexión con otros circuitos. IBERFESTS amplifica esa apuesta. Bogotá deja de ser un destino dentro de la ruta de festivales. Se convierte en un nodo que articula esa ruta.
Lo que viene: una red en construcción
IBERFESTS apenas inicia su recorrido. Las expectativas son altas, pero también lo son los desafíos. La implementación de acuerdos, la coordinación entre festivales y la sostenibilidad del proyecto serán pruebas decisivas.
Mientras tanto, el calendario continúa. La edición número 12 del BIFF ya tiene fecha: del 8 al 12 de octubre. Allí se podrán observar los primeros efectos de esta alianza.
Todo un reto en un momento donde las industrias culturales enfrentan transformaciones profundas, iniciativas como IBERFESTS adquieren un valor particular, abrir posibilidades: la posibilidad de pensar el cine desde la colaboración; la posibilidad de construir redes que no se queden en el discurso; la posibilidad de que Iberoamérica deje de mirarse como fragmento y empiece a reconocerse como conjunto.
¿Qué ocurre cuando el cine decide dejar de competir consigo mismo y empieza a trabajar en común?
Tal vez la respuesta no esté en un manifiesto, sino en una sala oscura. En una película que viaja. En un espectador que se reconoce. En un circuito que, por fin, se conecta.
*Imagen cortesía de Casa ARC – Agencia de Relaciones Cocreativas